¿Qué significa realmente “regenerativo”?
La palabra regenerativo se ha vuelto cada vez más visible en ámbitos tan diversos como la economía, la innovación, el liderazgo, la agricultura, las finanzas, el diseño o la estrategia empresarial. Sin embargo, su creciente popularidad también ha generado cierta confusión. ¿Se trata simplemente de una nueva versión de la sostenibilidad? ¿Es una tendencia pasajera? ¿O estamos ante algo más profundo?
Lo primero que conviene entender es que regenerativo no nació en el mundo corporativo. Sus raíces se encuentran en la biología, la ecología y las ciencias de los sistemas vivos. En estos ámbitos, la regeneración describe la capacidad de un organismo o ecosistema para renovarse, recuperarse y mantener su capacidad de funcionamiento después de una perturbación.
Cuando el concepto comienza a trasladarse a la economía y a las organizaciones, el significado se amplía. Ya no se trata únicamente de reparar o restaurar, sino de comprender cómo funcionan los sistemas vivos y qué puede aprenderse de ellos.
John Fullerton, uno de los principales referentes internacionales en economía regenerativa, lo expresa con claridad: “Regeneration is a process, not a goal” (“La regeneración es un proceso, no un objetivo”) (Fullerton, 2023).
La idea es relevante porque desplaza la atención desde los resultados hacia las condiciones que hacen posibles esos resultados. Desde esta perspectiva, la cuestión deja de ser únicamente cuánto producimos, cuánto crecemos o cuánto optimizamos. La pregunta pasa a ser si estamos fortaleciendo o debilitando la capacidad futura de los sistemas de los que dependemos.
Fullerton va incluso más lejos cuando afirma que “This word regenerative in a literal sense, the way I use it, is the process that describes how life works, scientifically” (“La palabra regenerativo, en el sentido literal en que yo la utilizo, es el proceso que describe cómo funciona la vida, científicamente”) (Fullerton, 2025).
Quizás por eso el interés por lo regenerativo está creciendo tan rápido.
Porque en un contexto de aceleración, incertidumbre e interdependencia creciente, cada vez más organizaciones empiezan a preguntarse si comprender cómo funciona la vida podría ofrecer pistas valiosas para comprender mejor cómo construir futuro.
